Desarrollo
El guion es una herramienta estratégica, no solo literaria. Define qué se dice, en qué orden, con qué tono y mediante qué recursos visuales o sonoros. Un buen guion permite que producción, cliente y equipo creativo compartan una misma visión antes de grabar o animar.
El primer paso es definir la idea central. Si el video intenta comunicar demasiadas cosas, se vuelve débil. La pregunta clave es: ¿qué debe recordar la audiencia después de verlo?
Luego se construye la estructura. Un video institucional puede iniciar con un problema, una oportunidad, una pregunta o una imagen potente. Después debe desarrollar el mensaje con información, testimonios, datos, escenas o recursos gráficos. El cierre debe reforzar la idea y, si corresponde, incluir un llamado a la acción.
El lenguaje debe ser natural. Muchos videos institucionales suenan rígidos porque usan frases administrativas o corporativas. La comunicación audiovisual necesita frases claras, ritmo y oralidad.
El guion también debe pensar en imágenes. Si una frase no tiene apoyo visual, puede resultar plana. Por eso conviene trabajar en dos columnas: audio y video.